Turín, la elegante capital del Piamonte, es una ciudad que cautiva desde el primer momento. Esa encantadora mezcla de historia, arte, arquitectura y una gastronomía que conquista el paladar, es el destino perfecto para una escapada corta llena de encanto. Si tienes solo dos días para descubrirla, esta guía te propone un itinerario evocador y eficiente para que vivas lo mejor de Turín en 48 horas.
Día 1: Historia, arte y las mejores vistas
La jornada comienza en uno de los iconos de la ciudad: la Mole Antonelliana. Esta obra maestra arquitectónica de Alessandro Antonelli no solo impresiona por su estructura única, sino que también alberga el fascinante Museo Nacional del Cine. Desde su terraza panorámica se obtienen unas vistas inolvidables de la ciudad y los Alpes en el horizonte.
Continúa tu paseo por el centro histórico hasta llegar a la Piazza Castello, el corazón monumental de Turín. Aquí podrás admirar el Palazzo Reale, antigua residencia de los Saboya, y el Palazzo Madama, que combina historia medieval y barroca. Ambos son visitas imprescindibles para los amantes del arte y la historia.
A pocos pasos se encuentra la Catedral de San Juan Bautista, donde se conserva la famosa Sábana Santa (no siempre expuesta). La sobriedad de su fachada renacentista contrasta con la intensidad espiritual de su interior.
Por la tarde, piérdete entre los soportales de Via Roma y Via Lagrange, ideales para disfrutar del ambiente local y hacer una pausa en alguna de las elegantes caffetterie torinesi. No te pierdas el Bicerin, una bebida típica a base de café, chocolate y crema, perfecta para una pausa dulce y sofisticada.
Día 2: Misterios, sabores y paseos encantadores
Comienza el segundo día en el Museo Egipcio, considerado el más importante del mundo después del de El Cairo. Su colección es vasta y fascinante, ideal para iniciar la jornada con una dosis de historia y cultura.
Después, camina hacia el Mercado de Porta Palazzo, el más grande de Europa al aire libre. Allí encontrarás el alma popular de Turín: colores, aromas, acentos y sabores que llenan los sentidos. Es el lugar perfecto para probar productos locales como el queso toma, los grissini o embutidos del Piamonte.
Para el almuerzo, opta por una trattoria tradicional y prueba platos como el vitello tonnato, los agnolotti del plin o el clásico fritto misto alla piemontese. Cada receta cuenta una historia y refleja la pasión por la cocina que distingue a esta región.
Por la tarde, date un paseo relajado por los jardines del Parco del Valentino, junto al río Po. Su castillo, su aldea medieval y sus senderos arbolados te harán olvidar que estás en una gran ciudad.
Termina la jornada con una copa de vino Barolo o un aperitivo en alguno de los bares con terrazas en la Piazza San Carlo o la Piazza Vittorio Veneto. Aquí, la vida fluye con calma y estilo, como solo sucede en el norte de Italia.
Una ciudad que deja huella
Turín en 48 horas es una experiencia intensa y deliciosa. Cada rincón encierra una sorpresa, cada sabor despierta recuerdos. En solo dos días, descubrirás por qué esta ciudad es uno de los secretos mejor guardados de Italia.
Ven a Turín. Vive su historia. Saborea su alma.